Ariel Álvarez Valdez “silenciado”
Ariel Álvarez Valdez, presbítero, nacido en la provincia de Santa Fe (Argentina) es un biblista reconocido internacionalmente: licenciado en Jerusalén y doctorado en Salamanca. Hasta hace unos días, antes de ser “silenciado” por el obispo de Santiago del Estero (Argentina), diócesis en la que reside, daba clases en la Universidad Católica y en el seminario diocesano.
Tuvo la habilidad de llegar al “gran público” escribiendo artículos breves y muy coloquiales compilados en una serie de libros llamados “Los enigmas de la Biblia”.
En el 2002, el cardenal T. Bertone, siendo Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, pidió a quien entonces era su obispo (Juan C. Macarone) que le exija retractarse de nueve preposiciones erróneas. Sobre ellas, hay un sencillo pero claro detalle hecho por Pikaza en su blog.
El obispo Macarone, un gran pastor que debió dejar la función episcopal por cuestiones personales vinculadas a su sexualidad, supo “pilotear” ese encargo y evitar que la ‘sangre llegue al río’.
Ariel Valdez, sin embargo, no tuvo la misma suerte con el obispo actual, Francisco Polti Santillán, miembro del Opus Dei.
Aunque a estas alturas parezca gracioso, una de las preposiciones “erróneas” sostenidas por el biblista, es la de negar la existencia histórica de Adán y Eva (¡), lo que deja en claro que para una buena porción de la jerarquía eclesiástica (¿la mayoría?), la lectura literal (fundamentalismo) de la Biblia sigue siendo el único aseguro de la ortodoxia. Se le tiene tanto miedo (¡pánico!) a entrar en diálogo con las ciencias contemporáneas y con el espíritu crítico, que han llegado al absurdo de silenciar (prohibición de dar clases, de exponer en público, de escribir…) a un teólogo “moderado” sólo por decir, por ejemplo, que “la Virgen María no puede aparecerse físicamente a nadie porque, sencillamente, no tiene cuerpo material”.
Sólo como muestra, dejamos uno de sus artículos en el que puede apreciarse su claridad, su hondura y su simplicidad literaria.
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Adán y Eva: ¿origen o parábola?
Por Ariel Álvarez Valdez
Según la Biblia, Dios formó a Adán, el primer hombre, con barro del suelo. De una costilla suya hizo a Eva, su mujer. Y luego los colocó en medio de un paraíso fantástico. Ambos vivían desnudos sin avergonzarse, y Dios, por las tardes, solía bajar a visitarlos y a charlar con ellos (Génesis 2).
Esta historia, que nos entusiasmaba cuando éramos niños, nos pone en serias dificultades ahora que somos grandes. La ciencia moderna ha demostrado que el hombre ha ido evolucionando a partir de seres inferiores, desde el Australopitecus, hace unos tres millones de años, pasando por el Homo erectus, el Homo habilis y el Homo sapiens, hasta llegar al hombre actual.
Hoy sabemos, pues, que el hombre no fue formado ni de barro ni de una costilla; que al principio no hubo una sola pareja sino varias; y que los primeros hombres eran primitivos, no dotados de sabiduría ni perfección.
¿Por qué la Biblia relata de esta manera la creación del hombre y de la mujer? Sencillamente porque se trata de una parábola, de un relato imaginario que pretende dejar una enseñanza a la gente.
Lo compuso un anónimo catequista hebreo, a quien los estudiosos llaman el “yahvista”, alrededor del siglo X a.C. En aquel tiempo no se tenía ni idea de la teoría de la evolución. Pero como su propósito no era el de dar una explicación científica sobre el origen del hombre sino el de proveer un acercamiento religioso a él, eligió esta narración en la cual cada uno de los detalles tiene un mensaje religioso, según la mentalidad de aquella época. Trataremos ahora de averiguar qué quiso enseñarnos el autor con este relato
Un Dios alfarero
El primer detalle que llama la atención es que el texto afirme que el hombre fue creado de barro. Dice el Génesis que en el principio, cuando la tierra era aún un inmenso desierto, “Yahvé Dios amasó al hombre con polvo del suelo, y sopló sobre sus narices aliento de vida; y resultó el hombre un ser vivo” (v.7).
Para entender esto, hay que tener en cuenta que a los antiguos siempre les había llamado la atención ver que poco tiempo después de muerta una persona, se convertía en polvo. Esta observación les llevó a imaginar que el cuerpo humano estaba fundamentalmente hecho de polvo. La idea se extendió por todo el mundo oriental, a tal punto que la encontramos manifiesta en la tradición de una mayoría de pueblos. Los babilonios, por ejemplo, contaban cómo sus dioses habían amasado con barro a los hombres; y los egipcios representaron en las paredes de sus templos a la divinidad amasando con arcilla al faraón. Griegos y romanos compartían igualmente esta opinión.
Cuando el escritor sagrado quiso contar el origen del hombre, se basó en aquella misma creencia popular, pero agregó una novedad a su relato: el ser humano no es únicamente polvo: posee en su interior una chispa de vida que lo distingue de todos los demás seres vivos, porque al venirle de Dios, lo convierte en sagrado. Y no sólo sucede esto al rey o al faraón, sino también al hombre de la calle. Eso quiso decir cuando contó que Dios “le sopló en la nariz”. Empezaba así a revolucionarse la concepción antropológica de la época.
La imagen de un Dios alfarero, de rodillas en el suelo amasando barro con sus manos y soplando en las narices de un muñeco, puede resultarnos algo extraña. Sin embargo, en la mentalidad de aquella época era todo un homenaje para Dios.
En efecto, de todas las profesiones conocidas en la sociedad de entonces, la más digna, la más grandiosa y perfecta era la del alfarero. Impresionaba ver a ese hombre que, con un poco de arcilla sin valor, era capaz de moldear y de crear con gran maestría preciosos objetos: vajillas, vasos refinados y exquisitos utensilios.
El yahvista, sin pretender enseñar científicamente cómo fue el origen del hombre, puesto que no lo sabía, quiso indicar algo más profundo: que todo hombre, quienquiera que sea, es una obra directa y especialísima de Dios. No es un animal más de la creación, sino un ser superior, misterioso, sagrado e inmensamente grande, porque Dios en persona se tomó el trabajo de hacerlo.
La imagen de Dios Alfarero quedó consagrada en la Biblia como una de las mejor logradas. Y a lo largo de los siglos reaparecerá muchas veces para indicar la extrema fragilidad del hombre y su total dependencia de Dios, como en la célebre frase de Jeremías. “Como barro en las manos del alfarero, así son ustedes en mis manos, dice el Señor” (18, 6).
La soledad del hombre
A continuación aparece en el relato una serie de pormenores curiosos y muy interesantes. Dice que Dios colocó al hombre que había creado en un maravilloso jardín, lleno de árboles que le darían sombra y lo proveerían de sabrosas frutas (v. 9). El agua sobreabundaba en ese jardín, ya que estaba regado por un inmenso río, con cuatro grandes brazos.
Como la vida de aquella época transcurría en terrenos desérticos donde el agua resultaba tan difícil de conseguir, semejante descripción despertaba sus apetencias y daba una imagen perfecta de la felicidad que ellos habrían deseado gozar.
Pero de repente el relato se detiene. Algo parece haber salido mal. Dios mismo presiente que no es muy bueno lo que ha hecho: “No es bueno que el hombre esté solo” (v. 18). Lo ha rodeado de lujos y bienestar, pero el hombre no tiene a nadie con quien relacionarse.
Ante esta circunstancia, dice el Génesis, Dios busca corregir la falla mediante una nueva intervención suya. Con gran generosidad crea todo tipo de animales, los del campo y las aves del cielo, y se los presenta al hombre para que ponga a cada uno un nombre y le sirvan de compañía (v. 19). Sin embargo, no encuentra un compañero adecuado para el hombre. Tampoco los animales resultan una compañía ideal para él (v. 20). ¿Dios se ha equivocado de nuevo?
Luego de reflexionar, intentará subsanar su segunda equivocación mediante una obra definitiva: “Entonces Yahvé Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Le quitó una de las costillas, y rellenó el vacío con carne. De la costilla que Yahvé Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces éste exclamó: Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Será llamada varona porque del varón ha sido tomada” (v. 21- 23).
Finalmente, Dios tiene éxito. Puede sonreír satisfecho porque ahora sí ha conseguido un buen resultado. El hombre encontró su felicidad con la presencia de la mujer.
Las enseñanzas de este relato son profundas:
La primera: que la soledad del hombre no es buena. Que no ha sido creado como un ser autónomo y autosuficiente, sino necesitado de los demás, de otras personas que lo complementen en su vida, sin ellas el mismo hombre “no es bueno”.
La segunda enseñanza está en la frase que dice que en los animales Adán “no encontró una ayuda adecuada”. Quiso advertir con ella que los animales no están al mismo nivel del hombre; que no tienen su misma naturaleza; y por lo tanto no estaba bien que este se relacionara con aquellos como lo hacía con las personas.
La tercera enseñanza pretende explicar que está bien para el hombre dejar a su padre y a su madre, afectos tan sólidos y estables en aquella época, para unirse a una mujer. Es el primer canto de la Biblia al amor conyugal.
Otro detalle fascinante es el profundo sueño que Dios hizo caer sobre Adán antes de crear a la mujer. Muchos lo interpretan como una especie de anestesia preparatoria, ya que Dios está por intervenir quirúrgicamente a Adán para extraerle una costilla, y quiere primero volverlo insensible.
Más bien el sueño de Adán tiene que ver con la concepción que el autor tenía de la acción creadora. Crear es el secreto de Dios. Solo Dios lo conoce y solo Él sabe hacerlo. El hombre no puede presenciar el acto de creación de Dios. Por eso duerme cuando Dios crea. Al despertar, no sabe nada de lo que ha pasado. La mujer recién creada, tampoco porque cuando se da cuenta de que existe, ya ha sido formada.
Con esta escena la narración advierte que la actuación de Dios en el mundo es invisible para los ojos humanos. Solo quien tiene fe puede descubrirla. Nadie logra contemplar a Dios que pasa por su vida, si está dormido y no despierta a la fe.
Un hombre y una mujer
Pero el momento culminante de la narración y de alguna manera el centro de todo el relato, lo constituye el detalle de la mujer formada de la costilla de Adán.
Nuestro autor emplea aquí una bellísima imagen para dejar a los lectores una lección grandiosa. Para crear a la mujer, Dios no tomó un hueso de la cabeza del hombre, pues ella no está destinada a mandar en el hogar; pero tampoco la hizo del hueso del pie, porque no está llamada a ser servidora del hombre. Al decir que la crea de su costilla, es decir, de su costado, la coloca a la misma altura que el varón, en su mismo nivel y con idéntica dignidad.
Tal atrevimiento de declarar a la mujer semejante al varón, debió de haber irritado enormemente a sus contemporáneos, y sin duda constituyó una idea revolucionaria en su época.
El relato termina con un último detalle sugestivo: “Los dos estaban desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban el uno del otro” (v. 25). Más adelante, cuando se desate el drama del pecado original sobre Adán y Eva, dirá: “Entonces se les abrieron a ambos los ojos y se dieron cuenta de que estaban desnudos” (3, 7).
Esta alusión alimentó la imaginación de millones de lectores a lo largo de los siglos, y llevó a pensar que el pecado original tenía que ver con el sexo. Pero en realidad el autor con esta observación solo buscaba transmitir un último mensaje a sus lectores, basado en la experiencia cotidiana. En ella veía cómo los niños pequeños andaban desnudos sin avergonzarse. En cambio al entrar en la pubertad, percibían su desnudez y se cubrían. Ahora bien, esa época coincidía con la edad en la que todos toman conciencia del bien y del mal, y son responsables de sus actos.
El yahvista quiso decir que toda persona, al entrar en la adultez, es pecadora, y por lo tanto responsable de las desgracias que existen en la sociedad. Nadie puede considerarse inocente frente al mal que lo rodea, ni puede decir: “yo no tengo nada que ver”. Por eso todos sienten vergüenza de su desnudez.
La Biblia no enseña cómo fue el origen real del hombre y de la mujer, porque el escritor sagrado no lo sabía.
Pero, como vimos, tampoco le interesa contar “cómo” apareció el hombre sobre la tierra, sino “de dónde” apareció. Y su respuesta es: de las manos de Dios.
El “cómo” deben explicarlo los científicos. El “de dónde” lo responderá la Biblia. Y algo más profundo: que todo hombre, quienquiera que sea, es una obra directa y especialísima de Dios.
Ariel Álvarez Valdez, otro “silenciado” en la Iglesia. Y van… | Redes Cristianas
Sacerdote, biblista y teólogo argentino, nacido en Santiago del Estero en 1957. Es licenciado en Teología Bíblica por la Facultad Bíblica Franciscana de Jerusalén (Israel), y doctor en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia de Salamanca, donde obtuvo la máxima calificación por su tesis “La Nueva Jerusalén: ¿ciudad celeste o ciudad terrestre?”. Como parte de sus estudios ha realizado numerosos viajes académicos por Egipto, Jordania, Turquía, Grecia y la Península del Sinaí. En la Argentina es profesor de Sagradas Escrituras en el Seminario Mayor de Santiago del Estero, y de Teología en la Universidad Católica de la misma ciudad. En el año 1996 fue incorporado a la Asociación Bíblica Italiana, y en 1998 fue designado miembro honorario del Instituto de Filosofía del Derecho de la Universidad de Lomas de Zamora. En 2003 fue incorporado a la Asociación Bíblica Española. Es Consultor Internacional de la revista Cuestiones Teológicas y Filosóficas, de la Universidad Pontificia Bolivariana (Colombia). Desde hace varios años se dedica a la divulgación popular de la investigación científica de la Biblia, a través de escritos y conferencias en la Argentina y en el extranjero. Ha publicado más de 200 artículos sobre temas bíblicos, en diversas revistas de la Argentina, Brasil, Ecuador, Venezuela, Bélgica, Chile, Colombia, México, Alemania, España, Estados Unidos, Francia, Portugal, Ucrania, Suiza, Rumania e Israel. Dictó conferencias y cursos bíblicos en España, Ucrania, Chile, Colombia y México. Entre sus obras publicadas figuran: “¿Qué sabemos de la Biblia?” en 5 volúmenes; “Enigmas de la Biblia”, en 10 volúmenes, “¿Puede aparecerse la Virgen María?”, “¿Prueba Dios con el sufrimiento?; “Lo que la Biblia no cuenta”, “¿La Biblia dice siempre la verdad?”, y “La Nueva Jerusalén: ¿ciudad celeste o ciudad terrestre?”. Sus libros y artículos han sido traducidos al italiano, inglés, francés, alemán, flamenco, ruso, ucraniano, rumano, chino y portugués. Ariel Álvarez Valdés – Wikipedia, la enciclopedia libre
Comunicado emitido por el Obispado de Santiago del Estero
BUENOS AIRES, viernes, 22 agosto 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el comunicado que ha emitido el obispado argentino de Santiago del Estero, cuyo pastor es monseñor Francisco Polti Santillán, ante informaciones publicadas sobre el presbítero Ariel Álvarez Valdés, profesor de Teología.
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La Secretaría de Prensa del Obispado de Santiago del Estero informa que, ante la publicación en medios de comunicación locales de informaciones inexactas relativas a la supuesta situación canónica del presbítero doctor Ariel Álvarez Valdés, sacerdote incardinado en esta diócesis, el Obispado de Santiago del Estero se ve en la necesidad de aclarar a los fieles católicos de la diócesis y a la opinión pública en general:
1. El presbítero doctor Ariel Álvarez Valdés no ha sido afectado por “condena” alguna.
2. No corresponde a la verdad que dicho sacerdote haya sido sancionado y suspendido en sus funciones académicas por una decisión que lleve la firma del cardenal Tarcisio Bertone, ex secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y actual Secretario de Estado de la Santa Sede.
3. En ejercicio de la responsabilidad propia de su oficio, el Obispo diocesano de Santiago del Estero y superior eclesiástico inmediato del mencionado sacerdote, emitió con fecha cuatro de agosto del corriente año un decreto que dice:
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Decreto del Obispo
Vistos los los numerosos intercambios epistolares efectuados en forma personal con el presbítero doctor Ariel Álvarez Valdés acerca del contenido de muchas de sus reflexiones y propuestas teológicas publicadas en diversos medios de la Argentina y de otros países.
Considerando
1. Que algunas de sus afirmaciones causan perplejidad y llevan a pastores y fieles a preguntarse si dichas afirmaciones son compatibles con la enseñanza del Magisterio auténtico de la Iglesia.
2. Que el presbítero doctor Ariel Álvarez Valdés ha reconocido lo fundado de dichas reacciones provocadas por sus escritos y ha manifestado reiteradamente estar dispuesto a hacer las rectificaciones pertinentes en sus nuevas publicaciones.
3. Que el interesado también ha manifestado su disposición de hacer públicas las retractaciones correspondientes a las cuestiones teológicas que, en sus intervenciones, presentan ambigüedades o errores.
4. Que, sin embargo, el presbítero doctor Ariel Álvarez Valdés ha hecho notar que dichas retractaciones serían publicadas a condición de incluir una mención expresa a que se efectúan por pedido explícito de la autoridad eclesiástica.
5. Que de ser incluida en el texto dicha cláusula limitaría severamente la consistencia y la autenticidad de las retractaciones.
Por tanto, en virtud de lo establecido en los cánones 772, 812, 823, 824 y la legislación complementaria de la Conferencia Episcopal Argentina, por las presentes letras Decreto:
1. A partir del 5 de agosto de 2008 y mientras no se disponga otra cosa, el presbítero doctor Ariel Álvarez Valdés carece de licencias para hacer nuevas publicaciones o disponer la reedición de publicaciones anteriores.
2. A partir del 5 de agosto de 2008, el presbítero doctor Ariel Álvarez Valdés carece de misión canónica para la enseñanza de disciplinas teológicas en cualquier nivel de docencia, incluyendo cursos cortos, conferencias y toda otra actividad análoga.
3. A partir del 5 de agosto de 2008, el presbítero doctor Ariel Álvarez Valdés carece de licencias para participar en la organización y uso de medios de comunicación social, incluyendo internet, ya sea a través de escritos, grabaciones, filmaciones y cualquier otro tipo de soporte.
4. Exhorto al presbítero doctor Ariel Álvarez Valdés a que revise su actitud en espíritu de humildad, obediencia y comunión, para el bien de toda la Iglesia, y de un mayor y fructuoso servicio ministerial.
5. Notifíquese a quienes corresponda y, una vez cumplido, archívese.
Santiago del Estero, 21 de agosto de 2008.
+ Francisco Polti Santillán, obispo de Santiago del Estero
Sonia Quiroz, Secretaría de Prensa del Obispado de Santiago del Estero
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Nota de la redacción: En el año 2001 la Congregación para la Doctrina de la Fe, que presidía el cardenal Joseph Ratzinger, pidió a la agencia AICA que difundiera la retractación del presbítero Ariel Álvarez Valdez, quien había publicado un artículo de divulgación bíblica en el que afirmaba que “no es posible seguir creyendo en la existencia de los demonios”.
“Por medio de la presente -decía la última parte de la retractación del padre Álvarez Valdés- quiero retractarme de estas afirmaciones, y reconocer que eran erróneas y contrarias a las enseñanzas de la Iglesia Católica, a la que amo y deseo servir fielmente desde mi ministerio. (…) Asimismo quiero dejar en claro que me someto (…) a todo lo que la Santa Madre Iglesia cree y enseña y que deseo permanecer siempre unido a ella”.
El texto y la información respectiva se publicaron en el boletín AICA Nº 2335 del 19 de setiembre de 2001, pág.469.
Fonte: Zenit, 22.8.2008
14 commenti
Anche in margine al recente convegno dell’ABI nel 60o di fondazione, il capitolo relativo a “ermeneutica ed esegesi biblica” richiede di prendere in seria consideazione l’ingenuità ermeneutica di una dipendenza e relazione diretta tra testo e storia in esso raccontata.
Infatti, il rapporto tra referenza testuale di ogni testo scritto (=quel che è rappresentato nel tessuto del testo ed emerge dall’atto di lettura ad un livello ancora intra-testuale in un procedimento di rifigurazione mentale e sensoriale) e referente storico (=ciò che concerne direttamente il mondo degli eventi e dei personaggi al livello extra-testuale non più riproducibile ma solo documentabile) è il fuoco del problema.
Non saper riconsocere che noi abbiamo tra le mani il controllo solo della referenza testuale ma non del referente storico è l’abbaglio sia dell’esegesi storico critica sia del magistero. Quando si pensa la figura dell’autore e dei personaggi testuali li si pensa sempre e solo nella direzione del referente storico e quasi mai della referenza intratestuale. In ciò si colloca l’ingenuità ermeneutica delle posizioni magisteriali e di quelle dell’esegesi storico critica che, pur in contrasto sui risultati, prendono le mosse, paradossalmente, da una affine teoria testuale che pretende la validazione della verità del dettato testuale sul fronte dei referenti storici (testo e storia in continuità o in discontinuità, laddove il verdetto che stabilisce l’una o l’altra direzione in continuità o in discontinuità dice anche il peso veritativo del testo stesso).
In concreto, Adamo ed Eva sono personaggi della storia narrata dalla referenza testuale ma chi può dire che siano “referenti storici”, cioè personaggi veramente esistiti che hanno compiuto tali azioni così raccontate? Occorre anzitutto conoscere l’istanza retorica del testo e mostrare se vi sia la volontà di far emergere l’intenzionalità esplicita affinché il lettore creda che la referenza testuale corrisponda anche al referente storico. Ma anche qualora vi sia tale intenzionalità occorre verificare se nell’ermenetica di lettura cristiana delle scritture tale intenzionalità sia fondata oppure no. N.B.: occorre ricordare che nelle pagine della Torah vi è un’intenzionalità esplicita del testo nel portare il lettore credente a non trasgredire norme provenienti da Dio stesso… (intenzionalità pragmatica della retorica testuale) eppure l’ermeneutica cristiana ci ha insegnato a bypassarle tutte senza problemi e il magistero della cheisa si guarda bene dal chiedere l’osservanza di quelle norme che hanno intenzionalità extratestuale e con referente storico preciso ben più chiare dell’esistenza storica di Adamo ed Eva…). Al lettura di San Paolo, in particolare nella lettera ai Romani ben muterebbe entro una comprensione nuova dell’ermeneutica veterotestamentaria molto più vicina a Paolo di quanto si ritenga anche presso stodi esegetici paolini…
Mi sembra che l’intenzionalità del testo di Genesi sia quella di evitare l’”appiattimento” del senso riducendolo a mere azioni storiche al fine di trasporre la veridicità delle cose narrate su un piano ancor più vero dei fatti narrati. Ovvero, ciò è quel che in termini tecnici viene definita la “meta-storia”: dimensione che sta alla base dei valori che connotano stili, scelte, eventi veritativi che accomunano scelte di una comunità credente.
Tutto ciò è possibile se si accoglie una teoria dell’opera letteraria che riconosca che il mondo del testo non si appiattisce sul mondo degli eventi storici e che il mondo degli eventi storici è stato documentato solo entro una volontà di indirizzo del messaggio dal testo stesso. Noi siamo al di qua e leggiamo l’esito del processo di testualità grazie al quale siamo condotti ad entrare sempre più in contatto con l’intenzione dell’autore implicito del testo che sovente è ben diversa dalle preoccupazioni del lettore contemporaneo.
Credo, in definitiva, che alcune prese di posizione del Magistero siano corrette, compresa quella di Adamo ed Eva come personaggi storici/della storia se considerate entro la prospettiva intratestuale e della referenza testuale; certo diventano insostenibili quando pretendono di mutare di livello imponendo così quello che neppure i testi in se stessi pretendono di comunicare, ovvero la riduzione del dettato al referente storico, nel livello della extra-testualità.
Nello stesso senso, ritegono corretta la posizione del Magistero secondo cui la Pontificia Congregazione Biblica sostiene che Mosè sia l’autore del Pentateuco: tale posizione però può essere provata solo all’interno di una teoria dell’autore implicito; ovvero, come il testo della Torah/Pentateuco procede nel creare e stabilire vari livelli di autore. E Mosè, entro tale analisi intratestuale, appare come autore… Ma sarebbe un guaio trasporre direttamente tale ragionamento sul fronte del referente storico diretto…, cioè, il Mosè della storia in carne ed ossa…
Sul fronte testuale e dell’istanza credente certamente il testo mi attesta che Adamo ed Eva sono esistiti e Mosè è l’autore del Pentateuco, ma se la loro esistenza si riconduce alla mera esistenza extra-testuale, storica e fisicista, è chiaro che tutti gli altri valori narrativi che ruotano attorno ai personaggi in questione vanno intesi alla stessa stregua: quindi, Dio avrebbe creato l’universo in sei giorni con tutti gli elementi presentati in essi… il serpente che prima avrebbe camminato, avrebbe anche parlato, il Signore Dio passeggerebbe come un personaggio umano vivente nel giardino, sarebbe esistito un giardino ad oriente di Eden e i fiumi ad esso connessi, ecc…
Nessun elemento narrativo con valore di referenza testuale potrà sottrarsi, in tale teoria, alla direzione del referente storico, cioè: queste cose sono accadute veramente così come sono raccontate in tutti i particolari… E’ chiaro che la teoria del referente storico di Adamo ed Eva trascina con sè tutto ciò che allo stesso livello è raccontato di loro… il Magistero se la sentirebbe di sostenere tutte le altre cose in corenza con l’affermazione del referente storico dei progenitori? Anche se queste non attengono direttamente al punctum dolens del monogenismo e poligenismo? Qual è la vera preoccupazione retrostante? Una ricerca della verità del testo o una difesa di alcuni punti specifici della dottrina, vedi monogenismo e poligenismo? Occorre agganciarsi a questi aspetti per difendere punti della propria dottrina? Etc… Molto più semplice anche per l’esegesi storico critica sarebbe accogliere con serentià gli esiti di una valutazione esegetica ed ermeneutica che sappia distinguere sempre il livello interpretativo riconoscendo che il senso muta entro il sistema di riferimento. Il sistema di riferimento del canone cattolico va conosciuto: cosa poco recepita anche dall’esegesi storico critica che si autocomprende troppo spesso come “neutra”.
Altro esempio tipico di tale trattazione è l’epistolario paolino, e lo dico nel contesto del bimillenario su san Paolo: quale professore non insegna la distinzione tra proto ed etero-paoline e la posizione dell’epistola agli Ebrei rispetto alla distanza con l’autore Paolo? Eppure il magistero in senso continuativo ha continuato ad affermare, senza mai una rettifica esplicita ed ufficiale che Paolo sia l’autore delle 14 lettere. Ora, se per autore intendiamo l’autore intratestuale credo sia possibile dare ragione al Magistero in una prospettiva canonica, se però lo intendiamo in senso extra-testuale, ovvero storico, cioè il referente personaggio storico concreto citato al principio delle lettere, credo che nascano diversi problemi. Sia il Magistero sia l’esegesi storico critica quando leggono “Paolo” nell’incipit delle lettere lo riferiscono al referente storico senza distinguere la referenza testuale (ciò che il testo mi produce e mi fa capire) dal referente. Per questo si contrappongono due verità che viaggiano su binari paralleli, come ci ricordava padre Bovati nella sua bella e provocante relazione alla Settimana biblica. Pertanto la teologia paolina sarà sempre più secondo l’esegesi storico critica la teologia del san Paolo quale referente storico e non del Paolo della referenza testuale delle lettere e la posizione del Magistero viene bellamente taciuta perché in forte imbarazzo, vista l’acquisizione di tale linea anche tra le righe degli stessi documenti magisteriali… non è quanche questo un bell’esempio di contraddizione tra le diverse formae mentis?
Necessita una rinnovata teoria del testo per poter ricomprendere in modo più alto sia i pronunciamenti del Magistero, sia le varie metodologie esegetiche che troppo spesso hanno agito senza elaborare o senza riferirisi ad una esplicita, articolata e fondata teoria del testo; teoria del testo che necessariamente dovrà confrontarsi con la tradizione che l’ha generato, una tradizione per sua natura credente, qualsiasi essa sia (ebraica, cattolica, protestante, ortodossa, siriana, etiope… per citare solo alcune delle declinazioni di teorie diverse in contesti canonici diversi…).
Va beh, ho già scritto troppo e mi fermo qui…
don Silvio
domenica, 14 settembre 2008 - 17:02
Caro don Silvio,
ho fatto un po’ di fatica a seguirti fino in fondo. Volevo capire se ritieni giusto che il vescovo abbia sospeso Valdés dalle sue funzioni accademiche oppure no. Purtroppo sono rimasto deluso. Non che pretenda da te tale giudizio. Infatti si tratta, se ben ho capito, di un problema ben più complesso di quello dell’esistenza «storica» di Adamo ed Eva, cioè del problema del peccato originale e delle sue conseguenze. Certo noi oggi non lo spieghiamo più secondo le modalità del catechismo. Ma forse il vescovo si è reso conto più di noi delle implicazioni di questo cambiamento. Infatti, se «liquidiamo» il dogma del peccato originale così come è stato espresso finora, cambia anche un bel po’ di cosette, forse tutta l’impostazione della teologia cattolica. Siamo disposti ad affrontare onestamente il problema o preferiamo perderci nelle nubi del «biblichese»?
Cordialmente
Sandro
domenica, 14 settembre 2008 - 17:32
Estimados biblistas:
quiero aclararles que no he sido suspendido por mi obispo diocesano, sino por la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe.
Desde hace 13 años (en 1995) que comenzaron a pedirme retractaciones de mis publicaciones, y como finalmente no accedí, la S.C. decidió suspenderme de mis actividades académicas.
Mi obispo diocesano sólo me lo comunicó.
Aquí les mando la carta escaneada de mi obispo, donde me comunica la decisión de la S.C.
Al ser una decisión del Vaticano, creo que la ABI tendría que decir una palabra.
Un cordial saludo.
Ariel Alvarez Valdes
domenica, 14 settembre 2008 - 18:51
Carissimo don Sandro e chi legge,
so che il mio scritto può apparire poco perspicuo e necessita di maggiore spiegazione ed esemplificazioni.
Io non sono in grado di prendere posizione a favore o contro sia alla Congregazione della Dottrina della Fede sia a padre Alvarez Valdes.
Sostengo solo che entrambi gli approcci utilizzati procedono da una teoria dell’opera letteraria biblica che non prevede un contributo tipico e decisivo della riflessione elaborata in sede di ermeneutica testuale e di scienze del linguaggio nel XX sec. Ovvero l’evidenza esplicita dell’autonomia del “mondo del testo” rispetto al “mondo degli eventi”. Autonomioa non significa, strutturalisticamente parlando, autosufficineza semantica, bensì coscienza della distinzione nell’atto di produzione del senso al livello del testo e della sua rilevanza sul fronte della referenza testuale. Come un testo produce una referenza sul fronte degli accadimenti? E’ vero quello che dici circa la preoccupazione del “peccato originale”, ma anche su questo fronte siamo proprio sicuri che cadrebbe la teologia dogmatica del peccato originale qualora si accogliesse una seria riflessione sui valori verititivi contenuti nel racconto genesiaco al livello della pura referenza testuale senza impegnarsi nell’affermazione evemenenziale secondo cui Adamo visse e così agì dal sesto giorno dell’anno 0 (o Uno dipende dai sistemi di computo) fino all’anno 930 ab initio mundi?
Ma, dall’altra parte, il rischio è che affermando che Adamo ed Eva non sono mai esistiti tutto ricada nella mera opinione interpretativa, in una deriva di interpretazione infinita ad uso soggettivo. Sia l’una che l’altra impostazione sono poco attente allo studio delle istanze retoriche della testualità che va fatta emergere. Se la testualità è all’interno di un’ermeneutica cristiana (cattolica) del testo biblico i testi genesiaci vanno letti e riletti alla luce dei riferimenti neotestamentari coscienti dello scarto di senso rispetto ad una lettura condotta all’interno del TaNaK ebraico. Io sostengo il valore di una interpretazione canonica della tradizione credente e quindi ogni atto ermeneutico deve enunciare i propri principi guida. A me pare che l’esegesi storico critica non abbia sufficientemente enunciato i propri principi guida e il Magistero idem. Essi al massimo si deducono dalla prassi esegetica applicata. E la mia deduzione è che entrambi gli approcci (salvo rare eccezioni) sono carenti della prospettiva sopra riportata che sanerebbe molte contraddizioni e incomprensioni tra le parti.
Quel che afferma il Magistero, prendendo le mosse da una lettura di matrice letteralista o tipologica (a seconda) ha il vantaggio di riportare quello che si legge direttamente dal testo: Adamo ed Eva sono personaggi di una storia che spiega l’origine del peccato, ergo (pensa il Magistero) sono esistiti, vista l’importanza teologica del racconto… sull’asina di Balaam che parla, il magistero probabilmente non si pronuncierebbe più di tanto… Io sostanzialmente ritengo che il Magistero abbia ragione nelle sue affermazioni anche quelle che parrebbero insostenibili scientificamente, ma solo al livello della referenza testuale, se però pretende ragione al livello della referenza storica concreta allora lì ne vedo la debolezza e il vicolo cieco. Al primo livello il magistero può trovare elementi razionalmente e scientificamente probanti (appoggiandosi alle teorie testuali di distinguono la riflessione sulla referenza tra intratestualità ed extratestualità), all’altro livello, invece, produce impressione di ingenuità esegetica, storica, critica e letteraria. E poiché la teologia -sintesi riflessiva del senso prodotto dal testo e dalla tradizione – si fa partendo dal testo e dalla tradizione credente, ritengo vi sia anche un’ingenuità teologica.
Questo è il mio pensiero e spero di essermi spiegato,
don Silvio
domenica, 14 settembre 2008 - 19:19
Esprimo la mia piena solidarietà a Ariel Alvarez Valdes, che come ricercatore e non solo come docente è mortificato dalla Congregazione della Fede, anche se non conosco le sue posizioni o convinzioni personali per le quali è condannato e sulle quale potrebbe essere utili discutere, anche come lista ABI.
Ci interroghiamo continuamente, e in tanti, sul significato di “storia” e di “storico” riferito non solo alla Genesi ma a tutta la Bibbia.
Non intendiamo con queste parole, per esempio, la stessa cosa che avrebbe potuto intendere Paolo, primo agiografo interprete della Bibbia antica, alla luce dell’evento di Cristo (o dello stesso Gesù “storico”, primo docente evangelico e “nuovo Adamo”) quando parlava di Adamo ed Eva?
Come studiosi di oggi abbiamo, fondamentalmente, comunque, ad disposizione solo codici di testo scritto (o pochi resti archeologici) da analizzare; ma con quali criteri?
Adottare esclusivamente il metodo storico-critico, o filologico-linguistico e archeologico, in molti crediamo che non sia più sufficiente per fare scienza o più semplicemente per capire e interpretare correttamente un linguaggio antico, che è simbolico, metaforico, allegorico e comunque sempre antropologico e sociale, comune al processo e al mondo della comunicazione.
Oggi la comunicazione è cambiata di molto e anche in meglio.
È arrivato il momento di integrare il metodo interpretativo storico-filologico in quello più ampio di un’ermeneutica della comunicazione interattiva e multimediale, utilizzando non solo più testi o dizionari o concordanze a stampa ma mezzi tecnici più veloci nella ricerca (alla velocità della luce) e più precisi e completi, utili a raccogliere tutte le informazioni, parallele e contestuali, su ogni singolo tema studiato utilizzando anzitutto la Bibbia (e non i dizionari e commentari e studi fatti da altri) assieme alla letteratura parallela e contestuale come nostre “fonti” privilegiate.
La nostra formazione teologica, (sono un traduttore della Bibbia) e probabilmente anche quella di chi ha giudicato le affermazioni di Ariel Alvarez Valdes, può apparire datata, non avendo fino ad ora potuto noi studiare la Bibbia in un modo filologicamente più corretto, perché più obiettivo (allegorico, metafocio, simbolico, antropologico, sociale e storico…) prestando per esempio attenzione al linguaggio del testo, alle frequenze delle parole, alle statistiche e alle gerarchie dei termini presenti nel testo.
Ho l’impressione che siamo, intanti, ancora luterani (protestanti) o antiluterani nei nostri approcci (e nelle nostre traduzioni!) partendo da problematiche attuali o della storia della chiesa o da domande comunque pregiudiziali e limitanti nell’interpretazione dei testi biblici.
Nella mia esperienza constato come nelle stesse traduzioni della CEI, o la NAB, o RSV o BJ o la Bibbia spagnola di un miofu professore, (Alonso S.) siamo dipendenti dalla scuola teologica o letteraria a cui apparteniamo e non dalla materialità obiettiva del testo, nel suo insieme, unica fonte e propria testimonianza dalla quale un teologo biblico parte se è onesto.
Chi ha condannato padre Alvarez, che formazione biblico-teologica ha? Riconfermo la mi ignoranza sulle proposizioni condannate, e che gradirei conoscere, per capire.
Cordialmente,
lunedì, 15 settembre 2008 - 19:59
Estoy toalmente de acuerdo con el obispo. Ya que antes de saber esta noticia me parecian algo contraproducentes a la fe catolica.
Por ejemplo en el tomo 9 que habla de sanson da a entender que la moralidad es buena o mala segun la epoca.
O mucho peor con las deducciones ¿Por que Jesus no quiso tomar vino en la cruz?
Quello che dice Valdes sembra l’abc dello studio biblico e mi sorprende che oggi, nel mondo della comunicazione, quando qualcuno pubblichi tali idee, esistino simili reazioni. Credo che la classe biblista non è competente nel comunicare, cioè, non riesce a trasmetere quello che pensa, le conclusioni raggiunte. Le proprie idee sono conservate ad intra e “il popolo” rimane estraneo alle “scoperte”. Probabilmente non è colpa solo dei biblisti, ma pure dei catechisti, dei predicatori e di noi, laici che abbiamo studiato bibbia. Al di fuori del mondo biblico, sono pochi coloro che leggono i grandi saggi. I biblisti scrivono ai biblisti. Sicuramente questo movimento è necessario, ma manca l’incontro dell’esegeta con la massa. Leggendo i testi di Valdes, sembra che ha provato proprio questa strada. La solidarietá consisterebbe in accompagnarlo in tale impresa.
giovedì, 2 ottobre 2008 - 00:05
me parece muy mal la suspension del P. Alvarez, solo explica a los fieles, lo que se debio decir hece mucho tiempo, y muchas de sus articulos estan basados en reconocidos biblistas como Raymomd Brown entre otros.
los que suspendieron al P. Alvarez, creen que estan haciendo bien pero en realidad, estan empujando a los fieles a tener otras creencias, ya que su lectura biblica es fundamentalista y por ende otras doctrinas se aprovechan de ello. ” Es hora de despertar, de tener un verdadero significado d elo que es la Biblia para el Hombre, y dejar aun lado el infantilismo (eso esta bien para los niños)”
Apoyo al P. Ariel Alvarez, y como catolico estoy en desacuerdo con la suspension.
domenica, 5 ottobre 2008 - 17:32
Trovo che la reazione della Congregazione della Fede agli scritti del biblista Ariel Alvarez Valdes sia sconcertante. Non ho letto nulla di questo biblista, se non le dichiarazioni che gli si chiede di ritrattare. Sono profondamente sorpresa del provvedimento preso nei suoi confronti: si tratta di affermazioni che ho sentito pronunciare da tanti biblisti. Mi chiedo se la vicenda si chiuderà così.
martedì, 13 gennaio 2009 - 17:57
Ho letto i libri di p. Arièl e l’ho inconrato personalmente 2 anni fa quando sono stato in Argentina a Santiago del Estero a trovare due amici missionari. Sono studente in teologia in Italia e non mi sembra che dica cose lontane da quello che dicono in tanti. Quello che mi domando è perché il vaticano si scaglia con tanta veemenza contro persone che cercano solo di dare respiro e libertà alla gente comune, ai poveri, agli oppressi…(vedi anche l’accanimento contro altri teologi come Sobrino, Boff, Gutierrez…). Di cosa ha paura il vaticano?
Forza, Arièl sono con te!
martedì, 26 gennaio 2010 - 23:58
La actitud de este obispo de Santiago y su sequito dejan mucho que desear, en primer lugar se quieren mostrar como los unico dueños de la iglesia de Cristo cuando los unicos dueños somos nosotros y que Cirsto vive en el corazon de cada uno de nosotros, crean un ambiente de rechazo hacia una iglesia que cada dia pìerde prestigio por todas las mentiras y crueldades que apoyaron en distintas epocas de nuestra historia, en segundo lugar le preguntaria al Señor Obispo que hicieron con aquel Señor si se le puede decir asi, cuyo apellido es Maccarone, el apellido de la verguenza donde esta? en donde lo tienen escondido?, en eso debieran preocuparse en la honestidad en hacer lo que Cristo nos enseño, ocuparnos de defender la verdad en mirarnos a nosotros mismos y ver todo lo malo que hacemos antes de cuestionar a alguien que hace una interpretacion personal de las cosas mejor dicho de los evangelios, y cabe aqui una frase “el que quiera oir que oiga” jamas quiso convensernos de algo solo expuso sus convencimientos y sus interpretaciones, estimado Padre Ariel siga adelante como dijo Jesus “la Verdad nos hara libre”
lunedì, 15 marzo 2010 - 11:20
PObre hombre A. ALvarez Valdez
venerdì, 24 settembre 2010 - 16:42
Annamaria FdC
Si no has leido, no opines.
Es el principio de la sabiduría no hablar de lo que no se sabe.







































domenica, 14 settembre 2008 - 13:59
E’ semplicemente ridicolo che di questi tempi c’è ancora chi considerii Adamo ed Eva personaggi storici.
Si deve essere solo cattolici per credere ancora a queste favole!
Ormai tutti sanno che Adamo significa “terrestre” ed Eva “colei che genera tutto ciò che è vivo, che ha in sè la vita”.
L’unica spiegazione possibile è il poligenismo, già ipotizzato da eminenti studiosi che, tuttavia, incorsero anch’essi nella censura vaticana.
Ma la storia e l’evoluzione dell’umanità non vanno scandite con i placet vaticani e gli imprimatur ecclesiastici, La storia e l’evoluzione dell’umanità hanno seguito il loro corso corso indipendentemente dalle credenze e dagli opportunismi vaticani.
Sono stato amico di Fausto Salvoni che lasciò la chiesa cattolica e divenne membro e docente della chiesa di Cristo.
Sono del parere che la chiesa cattolica, per queste posizioni retrograde e antiscientifiche, vada lasciata sola a cuocersi nel suo brodo.
Italo Zamprotta